Crear un huerto urbano Montessori para niños

Una actividad muy típica en el método Montessori es crear un huerto para que los niños puedan implicarse en todo el proceso del cultivo y en su cuidado. Esta es una actividad que además de su aspecto educativo también aportará grandes beneficios a los niños y con la cual podremos disfrutar en familia ofreciéndonos momentos y experiencias muy gratificantes.

¿Cómo podemos hacer un huerto urbano al estilo Montessori?

El espacio

El modo en que podamos crear un huerto dependerá, en gran medida, del espacio del que dispongamos, ya que no será lo mismo montar un huerto dentro de casa, en un balcón, en una terraza o en un trozo de tierra. Si disponemos de suficiente espacio lo ideal es poder cultivar sobre la propia tierra, en caso contrario una de las opciones es hacerlo sobre una mesa de cultivo. Las mesas de cultivo son una excelente alternativa cuando tenemos una pequeña terraza o un balcón que no nos permita cultivar sobre el suelo.

En el peor de los casos, si no disponemos de espacio como para colocar una mesa de cultivo siempre podremos recurrir a las macetas para poder proporcionar a los niños la opción de plantar sus propias frutas y verduras, para ello, solo necesitaremos un pequeño balcón o un pequeño espacio al lado de la ventana. En cualquier caso, lo más importante será poder ofrecer una experiencia muy gratificante en la que los peques van a disfrutar y aprender muchísimo.

Mesa de Cultivo

En nuestro caso disponemos de una terraza pavimentada con césped artificial, por lo que nuestra opción ideal ha sido montar una mesa de cultivo. Una mesa de cultivo es un mueble especialmente diseñado para esta función. Una de las principales ventajas es que el trabajo se realiza a una mayor altura y no requiere de agacharse con lo cuál resulta mucho más cómodo. Existen mesas de cultivo de varias alturas que se adaptan a las diferentes edades de los niños. una superficie alta de madera donde podremos colocar tierra para plantar en ella.

Nuestra mesa de cultivo es de Hortalia, una marca especialista en jardinería que ofrece mesas de cultivo en diferentes alturas para poder elegir la que más se nos adapte. La mesa que te enseño en las fotos es la más alta que tienen y mide 200x80x80cm.

Nuestro hijo más pequeño tiene casi 5 años y la mesa de 80cm tiene una altura que le va bien para llegar cómodamente a la superficie de trabajo, aunque siempre disponemos de un taburete debajo del huerto por si necesita acceder a la parte central de la mesa.

¿Qué pasos seguir para crear un huerto urbano para los niños?

En primer lugar, y tras decidir qué tipo de huerto vamos a crear según nuestro espacio, será montar la mesa de cultivo y situarla en el mejor lugar que dispongamos para que disponga de buena luz. Sí compras una mesa de exterior asegúrate que esté tratada para soportar la intemperie porque hay algunas mesas que se venden sin ningún tipo de tratamiento y tendremos que aplicarle una capa de barniz para protegerla. La mesa de cultivo de Hortalia que te enseñamos es de madera de pino nórdico con tratamiento autoclave de nivel 4, así que está preparada para estar al exterior y soportar la humedad de la tierra al regar.

Esta mesa viene con todos los herrajes necesarios y con una tela geotextil a medida de la propia mesa lista para poner. Esta tela, opcionalmente se puede fijar al huerto con grapas para facilitar el relleno de la tierra.

Para rellenar nuestro huerto, usamos sustrato ecológico para huerto urbano de la marca Compo, esta marca tiene una gama ecológica que resulta ideal para cuando son los peques los que van a manipular y trabajar en el huerto.

Al ser esta mesa de cultivo bastante grande usamos varios sacos, al final fueron más de 3 sacos grandes de 50L y dos pequeños de 20L.

Una vez que tuvimos puesto el sustrato los peques se ocuparon de nivelarlo con sus herramientas.

Cuando ya tenemos la tierra preparada llega el esperado momento de plantar. En esta ocasión hemos decidido comprar plantones para atajar un poco el tiempo de espera, aunque de todos modos seguirán trabajando la paciencia de aquí a que puedan ver los frutos. Entre todos, distribuimos los plantones por toda la superficie del huerto.

Llegados a este punto es momento de pensar si queremos hacer cultivos asociados para colocarlos juntos o no. Los cultivos asociados es la plantación de cultivos conjuntos con la intención de que se puedan beneficiar mutuamente de alguna forma, ya sea optimizando la captación de nutrientes, ayudando al control de plagas o a la polinización.

Una vez ya pensada la distribución del huerto los niños harán los agujeros necesarios con una pequeña pala, colocarán el cepellón dentro y lo volverán a tapar.

El último paso será que rieguen la tierra y esperar a que crezcan y den sus frutos.

Herramientas reales de jardinería para niños

Es importante ofrecer a los niños herramientas reales de trabajo con un tamaño adaptado a la edad del niño y evitar las herramientas de juguete que no suelen estar pensadas para trabajos de verdad sino que se usan solamente para el juego simbólico y al ser de plástico o ser muy débiles no serán funcionales y lo único que conseguiremos será frustrar al niño.

Estas que te enseño continuación son las herramientas básicas que necesitaremos para que nuestros peques se inicien en un huerto urbano. Todas ellas son de metal y de madera, por lo que se trata de herramientas reales pero con un tamaño adaptado a los niños:

Herramientas para trabajar la tierra:

Una regadera de metal de tamaño pequeño que no pese demasiado para que puedan levantarla cómodamente o unos guantes de su tamaño, serán muy útiles.

Una carretilla y un cubo de metal: 

¿Qué cultivos son idóneos para hacer con niños?

Los cultivos que podamos hacer dependerán en gran medida de la temporada de plantación. En internet podemos encontrar muchos calendarios para saber qué plantar mes a mes. Nosotros tenemos el libro de Cristina Tébar, «El huerto en casa al estilo Montessori» donde encontramos una lista de plantas clasificadas por época de plantación, si quieres ver una reseña completa de él, lo tenemos reseñado en el blog aquí.

En esta ocasión, hemos empezado a plantar el huerto en otoño y los cultivos que hemos puesto son: apio, puerro, perejil, col, coliflor, col Kale, acelga, brócoli, hinojo, rábanos, lechuga blanca y lechuga roja.

Desde nuestra experiencia algunos cultivos que resultan especialmente interesantes para hacer con los niños son:

Rábanos: es un cultivo muy fácil y que sale muy rápido. Para los peques resulta asombroso estirar las hojas y ver cómo sale la bolita de debajo de la tierra.

Fresas: si las plantamos en plantel son fáciles de cultivar y resulta muy bonito ver cómo salen las flores y cómo estas se convierten en fresas.

Tomates cherry: los tomates cherry son ideales para recolectarlos poco a poco e ir consumiéndolos en ensaladas.

Lechugas: Podemos tener lechugas en el huerto urbano prácticamente todo el año y podemos ir cogiendo las hojas del exterior a medida que las vamos consumiendo.

¿Plantón o semilla?

Comprar plantones ya hechos es una buena opción cuando empezamos el huerto con peques, ya que aunque es cierto que con el huerto trabajaremos la paciencia esto nos permitirá poder atajar un poco el tiempo y empezar a crear curiosidad desde ya, algo que nos puede ir muy bien para los más pequeños.

No obstante, también podemos plantar algunas semillas a la vez que los plantones para que los peques puedan observar además cómo crecen las plantitas desde cero. Es muy emocionante el primer día que ven el tallo de la plantita asomarse ¡una fiesta total!

Unas semillas que crecen muy rápido y son muy curiosas para los niños son las semillas de rábanos.

Son semillas muy pequeñitas que apenas requerirán de una pequeña capa de tierra para taparlas. Cuando empiezan a asomar los rabanitos por debajo de la tierra será hora de que los peques estiren las hojas y será una gran sorpresa para ellos ver aparecer el rabanito rojo bajo la tierra.

Productos ecológicos para el huerto

Cuando son los propios niños los que van a trabajar en el huerto es muy importante que se utilicen siempre tratamientos ecológicos ya que los niños va a estar tocando las plantas y la tierra. Además, este será también un buen aprendizaje para ellos que les enseñará que los tratamientos ecológicos son perfectamente funcionales y mucho más beneficiosos para la salud que los tratamientos químicos.

Otro tema aparte será el aprender a realizar nuestros propios productos naturales y ecológicos como el abono y algunos tratamientos para plagas.

Como os comentaba anteriormente, nosotros siempre usamos los productos bio de la marca Compo, en la que podemos encontrar varios productos aptos para el cultivo ecológico como abono, fertilizante y tratamientos contra plagas u hongos.

Responsabilidades en el huerto

Las responsabilidades en el huerto dependerán de la edad de los peques y del número de niños que vayan a tener cuidado de él. Cuando son varios niños podemos hacer un reparto de responsabilidades y que se vayan rotando.

Los más pequeños tendrán una participación más básica pero no por ello menos importante, podrán ocuparse de plantar las semillas y las plantas, observar los cambios que se van produciendo, recolectar los frutos cuando están maduros…etc.

Los más mayores pueden ocuparse de abonar o podar las plantas, observar los posibles problemas y plantear soluciones, aplicar algún tratamiento natural…etc.

Nuestra tarea como adultos será ir orientando y guiando a lo niños pero dejando que sean ellos los principales protagonistas. Aunque no seamos expertos agricultores es una experiencia que vale la pena probar con los peques ya que nuestro foco no debe estar en obtener unos grandes resultados sino en todo el proceso realizado, tanto para los niños como para nosotros mismos será un aprendizaje.

Además, debemos ser conscientes que trabajar en el huerto con los niños implica que caerá tierra en el suelo, la tierra se mojará tras regar convirtiéndose en barro, se ensuciarán la ropa, las manos, las uñas y el pelo… pero todo esto formará parte del proceso y no implicará nada que no pueda solucionarse, al final de todo habrá valido la pena ¡sin duda!

Beneficios de tener un huerto urbano al estilo Montessori para los niños

Tener un huerto urbano al estilo Montessori tiene muchos beneficios para los niños y representa una experiencia a largo plazo inigualable para los peques. María Montessori, trató el tema de la naturaleza en la educación y podemos leer acerca de ello en su libro de la Pedagogía Científica, concretamente en el capítulo VII de La naturaleza en la Educación. En el siguiente punto cito sus palabras textuales para que puedas leer algunos fragmentos al respecto en voz de la propia María Montessori.

Algunos de estos beneficios son:

  • Los niños trabajarán la capacidad de observar un proceso natural.
  • Tomarán la responsabilidad de cuidar de otro ser vivo apreciando así los cuidados que él mismo recibe.
  • Se trabaja la paciencia, algo muy importante cuando se vive en un momento en el que todo es inmediato.
  • Fomenta la educación en la alimentación, ya que al ver crecer sus propias verduras o frutas los niños se animarán a cocinar y probar estos alimentos al haber estado involucrados en su proceso de cultivo.
  • Podrán observar el ciclo de vida de las plantas en directo.
  • Trabajarán la resolución de problemas y la toma de decisiones.

¿Qué dice María Montessori acerca de la labor de cultivar con los niños?

En el libro de la Pedagogía Científica en el capítulo VII. La naturaleza en la educación, María Montessori nos habla a cerca del cuidado de las plantas y la labor de la agricultura en los niños pequeños.

En primer lugar, nos habla sobre otras corrientes educativas de la época en las que ya se están implementando este tipo de aprendizajes en Inglaterra con la señora Later y en Paris con Bacelli.

«…hay que tener en cuenta que si para la vida física es preciso dejar al niño expuesto a las influencias vivificadoras de la naturaleza, para su vida psíquica le es también preciso un contacto con las obras de la creación con objeto de aprovechar las riquezas que emanan de las fuerzas educativas de la naturaleza. La manera de alcanzarlo es la de ocupar a los niños en labores agrícolas haciéndole cultivar plantas y cuidar animales, dándole ocasión de contemplar de un modo inteligente la naturaleza

«Además de las nociones sobre plantas, insectos y sobre las estaciones del año que proporciona la agricultura, la señora Later da a sus alumnos las nociones de vida menagère, enseñándoles cómo se preparan ciertos alimentos y productos cultivados en el jardín… sus métodos, que van extendiéndose en Inglaterra, completan indudablemente aquella parte de la educación que hasta ahora se limitaba al lado físico y que ha sido tan eficaz para vigorizar el cuerpo de los niños… Además, sus experiencias constituyen una positiva contribución en el sentido de llevar a la práctica las enseñanzas agrícolas para los niños pequeños.»

«…yo he visto en París aplicar ampliamente la agricultura en su educación, siguiendo los método que Bacelli quiere introducir en la escuela elemental con los campicelli educativi. En cada campo se siembran productos agrícolas diversos demostrando prácticamente en qué tiempo debe tener lugar la siembra y la recolección de cada uno de ellos; de qué modo se preara la tierra; cómo se abona ya sea con abonos naturales o con abonos químicos. Estas mismas enseñanzas se dan para el cultivo de plantas de adorno y la jardinería, pues estos cultivos son mejor remunerados en el día que los alumnos estén en condiciones de practicar un oficio.»

María Montessori analiza lo que la señora Later y Bacelli hacen para explicar su visión de estos aprendizajes llevados a su método y distingue varias etapas:

«Pero no es como un medio de instruir ni como una preparación profesional como estos trabajos han de interesarnos cuando se trata de niños pequeños. El concepto educativo en esta edad de ser únicamente el de ayudar al desarrollo psico-físico del individuo. En este caso el cultivo de plantas y la cría de animales, encierran en sí medios preciosos de educación moral… En este camino en verdad pueden distinguirse varias etapas. Citaré aquí las principales:

  1. El niño se inicia en la observación de los fenómenos de la vida, se sitúa frente a las plantas y a los animales en condiciones análogas a las que se encuentra el maestro observador con respecto a él. Poco a poco, creciendo el interés por la observación, aumenta también su cuidado por los seres vivos. Por aquí se puede conducir lógicamente  al niño a apreciar el valor de los cuidados de que ha sido objeto por parte de sus padres y de su maestra.
  2. El niño se inicia en la previsión  en virtud de la autoeducación. Cuando sabe que la vida de las plantas sembradas depende de su cuidado en regarlas, y la de los animales de diligencia en proporcionarles alimento, el niño se mantiene vigilante como quien empieza a sentir una misión en la vida. Además, otra voz bien distinta de la de la madre o de la de la maestra el habla aquí de sus deberes exhortándole a no descuidar la obra emprendida. Es la voz quejumbrosa de los seres débiles que viven gracias a sus cuidados. Entre el niño y los seres vivos que cuida nace una misteriosa unión que induce al niño a ejecutar determinados actos sin la intervención de la maestra, es decir, que lo conducen a una autoeducación. …
  3. Los niños aprenden a esperar con paciencia y con fe, que es toda una filosofía de la vida. Cuando los niños depositan una semilla en la tierra y esperan que germine; cuando ven la primera aparición de la planta y presencian su crecimiento y sus transformaciones hasta llegar a producir flores y frutos; cuando observan que unas plantas germinan antes y otras después; y cómo unas plantas tienen una vida breve y los árboles frutales un crecimiento más lento, cuando han visto todo esto desarrollarse ante sus ojos acaban por adquirir un equilibrio de la conciencia lleno de paz y los primeros gérmenes de esa virtud y esa sensatez que tanto caracterizaba a los labradores del campo en el tiempo en que todavía conservaban su primitiva sencillez.
  4. Se desarrolla en los niños el sentimiento de la naturaleza que se mantiene de la contemplación de las maravillas de la creación, la cual da y recompensa con una generosidad desproporcionada con el trabajo que exige, a todo aquél que le ayuda a desarrollar la vida de las criaturas.  En el trabajo que realiza, el niño ve ya una especie de correspondencia entre su alma y la vida que se desenvuelve bajo sus cuidados. El niño ama naturalmente las manifestaciones de sus cuidados. El niño ama naturalmente las manifestaciones de la vida… Se trata, pues, de desarrollar este sentimiento de fe y de confianza en los seres vivos, que vienen a ser una forma de amor y de unión con el universo. Lo que mejor desarrolla el sentimiento de la naturaleza es el cultivo de seres vivos, porque éstos, en su desarrollo, restituyen mucho más de lo que les damos en su infinita variedad y belleza. El niño que cultiva un lirio, un clavel, una rosa o un jacinto, deposita en tierra una semilla o un tubérculo y vierte agua sobre ellos periódicamente. Obrará lo mismo si se trata de un árbol frutal. La flor o el fruto maduro que aparecerá más tarde le será ofrecido como un don generoso de la naturaleza, un premio magnífico para tan pequeño esfuerzo. Parece que la naturaleza dispone de sus riquezas según el deseo del cultivador, del amor que siente por ella y también según el trabajo que habrá puesto para cuidarla. No sucederá así cuando el niño tenga que recoger los productos materiales de su trabajo; objetos inmóviles, uniformes, que se deterioran en vez de crecer y multiplicarse. La diferencia entre los productos de la naturaleza y los de la industria, entre los productos divinos y los humanos; he aquí lo que nacerá espontáneamente en la que conciencia de los niños como una simple constatación de hechos; y comprenderá así que como la planta da sus frutos, así el hombre debe dar su trabajo.
  5. El niño sigue el camino natural del desarrollo del género humano. Por último, esta educación armoniza la evolución individual con la de la humanidad. El hombre pasó del estado de la naturaleza a un estado artificial a través de los trabajos agrícolas. Cuando descubrió el secreto para intensificar la producción de la tierra obtuvo la civilización como premio. El mismo camino ha de seguir el niño que está destinado a llegar a ser un hombre civilizado. La acción de la naturaleza, así entendida, es muy fácil en la práctica, porque allí donde falte un vasto terreno y el patio que sería necesario para la educación física, podrá siempre encontrarse algún metro cuadrado de tierra cultivable o un pequeño espacio donde las palomas puedan hacer su nido, que es lo que basta para la educación espiritual.

Nuestro libro para los más peques de El huerto

No podía finalizar este post, sin enseñaros nuestro libro de El huerto con las preciosas ilustraciones de Alicia Teba, un libro con páginas gruesas y una única frase por página ideal para los más pequeños.

En él los peques descubrirán muchas curiosidades sobre el huerto como preparar la tierra para sembrar, las necesidades de las plantas, qué tipo de plantas encontramos en el huerto, los diferentes tipos de hojas, qué parte nos comemos de las plantas del huerto… etc.

Espero que este artículo en el que te cuento nuestra experiencia creando un huerto urbano al estilo Montessori pueda resultarte útil y te animes a crear tu propio huerto, es una experiencia preciosa de la que ¡no te arrepentirás!

Déjanos en comentarios si te animas a ello y ¡cuéntanos tu experiencia!

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